Eran las siete de la mañana en Londres, había madrugado para poder llegar a una hora razonable a lo que sería mi nuevo hogar. Mi padre había decidido conducir para acompañarme, pero mi madre se había quedado en casa pues esa misma tarde tenía una reunión y muchas cosas que preparar. Me importaba en lo más mínimo, si bien tenía buena relación con mis padres, ésta se basaba en mis logros y no en nuestro "cariño familiar". Yo iba en el asiento trasero, escuchando la canción What Do You Do for Money Honey? de una de mis bandas preferidas, AC/DC. A muchas personas les sorprendía que una señorita de mi tipo escuchase aquella música, pero eso no les impedía arrastrarse como malditas babosas a mis pies. Bufé, detestaba a la gente sin personalidad, hacían las cosas tan aburridas.
Llegamos pronto al Internado. Bajé del auto sin sacarme los auriculares y caminé en silencio hacia la entrada, mientras mi padre cargaba mis maletas. Las depositó en el suelo, en el medio del Hall. Examiné el lugar: no estaba nada mal, aunque era demasiado moderno para mi gusto. Siempre había preferido las cosas antiguas, como los palacios. Mi padre se despidió besando mi frente y sin decir más desapareció detrás de la puerta del hall. Saqué mi iPod para cambiar de canción, pero en un movimiento torpe de mi parte este se cayó al suelo. Me agaché a recogerlo, pero cuando lo tenía en mis manos un par de pies aparecieron frente a mi vista desde el suelo...