Bryce se había recuperado del todo, era un gran logro despues de aquello, había vuelto al Instituto, como promesa a Alexios de que iría hasta estar cien por ciento bien a la milicia, él ya tenía otros planes, y uno de ellos era pasear por los alrrededores, hacer fantasear a las chicas de por ahí mientras tanto, nada fuera de lo común.
Se paseaba ahora con un bañador negro, que se le ajustaba a la cintura y dejaba su trasero digno de er admirado. Un especimen digno de contemplar y babear. Lo sabía, porque claro que tenía el ego demasiado arriba.