Era un tarado...Pero un tarado enganchado. ¿Cómo había pasado, que luego de dos años y medio de haber sufrido por la rubia, sus sentimientos cambiaran a felicidad al haber pasado ese rato en la cabaña con ella? No, es algo que es imposible de creer. Quizás había sido producto de su imaginación. Sí, eso era.
Pero no le importó su ánimo aquel día, ya que sabía que estando como estaba, su música seguiría siendo una melodía comprensiva. Y eso fue en lo que se transformaron unas notas salientes de su guitarra, dentro de la sala de música. Estaba vacía desde la mañana. Quizás su burbuja funcionaba.